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matemática y afilada
culta elegante
y diagonal
¿cómo no iba a enamorarme?
no es común que el peón
se enamore de un alfíl
sin embargo yo amé su libertad
su humor inquieto
sus exentricidades
y soñé moviéndome
de aquí para allá
junto a ella
cruzando de a varios casilleros
o incluso retrociendo
(maravillosa habilidad!)
la felicidad se me presentaba
con el de sello de su linaje
pero quiero que me entiendas
no fue gloria
ni poder
ni prestigio
fue por ella que me quise convertir
y bien gracias a la táctica
-y claro, a la buena suerte-
cuando finalmente pude hacerlo
elegí sin dudar ser como ella
y acudí presuroso
a su encuentro
pero entonces me encontré
con algo que ahora calculo
debí pensar:
ella no ama los de su clase
le gustan las torres
suspira por la tozudez, por la brutalidad
por aquella ciega potencia
y en el colmo de la ironía y mi desgracia
aprovechando mi nueva condición de alfíl
(nos caracteriza el ingenio)
me pidió consejos y hasta me consultó
por una estrategia apropiada
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