martes, junio 15, 2010

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no me llamen de medianoche
si he ido a dormir
y en mi cuarto
la luz ya no se adivina

no me llamen
ni por urgencia
ni por novedad
hagan de cuenta
que he muerto
díganle a los niños
y a los viejos
que me fuí de viaje

no me llamen de medianoche
permitan que mi destino
sea el de la ceniza
de los bohemios perseguidos
el de los fantasmas de las flores
que copulan con el viento
permitan que sea
el perdón de los niños
que no conocen la mendicidad

dejen que mi locación
sea el vapor del rocío amazónico
que sea el arte del cartero medieval
figuren a mi cuerpo como el árbol
cuya madera roma usará
para castigar al profeta!

no me llamen de medianoche
si he ido a dormir
supongan que un huracán
azotó mi cuarto
den por hecho que
mi cuerpo fue víctima
de un malón de vikingos

hagan como si
estuviera atrapado en los restos
de un submarino nuclear
como si mi nombre estuviera proscripto
hagan de mí un delito
una palabra prohibida
un motivo de ayuno
de verguenza
de indignidad!

hablen de mí pero no me llamen
díganse que un feroz terremoto
arrasó mis nocturnos dominios
imaginen que una rosa envenenada
contaminó mi sangre
y mi razón

concíbanme como un cuadro mojado
y enmohecido
imaginen mi rostro
víctima de la viruela
de la corrosión
piensen en mí como un cadaver muerto
como una disección
como un museo profanado

y si en aquella hora
trágica y moribunda
alguna mujerzuela
llamara a la puerta
o si lo hiciera
un grupo no muy numeroso
de beodos amigos
rebozantes de jovialidad
háganlos pasar
que entren
en serio
no hay ningún problema

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Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso