sábado, septiembre 01, 2007

ya era de noche
y como todos los asientos estaban ocupados
me fuí a sentar
al vagón de las bicicletas
.
en eso estaba
cuando entró al furgón
un morochito de esos que suelen
andar arriba de los trenes: pelo largo, sucio, ocho años
.
y fué cuestión de segundos;
-todavía me es imborrable-
que al pasar por mi lado
me haya extendido su dedo pulgar
en clave de sutíl saludo fraterno

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso