miércoles, agosto 29, 2007

Carrera de abogacía en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo -título oficial-

Por Roberto Andrés Gallardo, juez y director académico de la carrera:
Me parece importante que pensemos cuál es el sentido de una carrera de abogacía en las Madres. Sobre todo cuando sabemos que existe una Universidad Pública -de la que muchos de los que participamos de este emprendimiento formamos parte-. La respuesta es que, al igual que muchas otras instituciones de nuestra patria, la Universidad Pública ha sido diezmada, fracturada en su razón de ser histórica, quebrada en su rol social transformador. Es cierto que quedan numerosos aportes aislados que reman diariamente en una tarea sacerdotal para sostener el nivel académico y de contenidos. Pero debemos aceptar que nuestros aportes aislados no son suficientes a la hora de medir el producto resultante. Podemos afirmar sin equivocarnos que el campo nacional y popular, no tiene, desde la década del sesenta, un espacio institucional universitario, sistemático y racional, dirigido al estudio y desarrollo de sus intereses.
ABOGADO MERCENARIO
Las carreras de Derecho, en las universidades públicas y también en las privadas de diversa extracción, han definido un modelo emergente único de profesional. Es el que en nuestros desarrollos clasificamos, pese a lo mal que suena, como el “abogado mercenario”. Es un profesional cien por ciento instrumental y doscientos por ciento funcional. Acrítico. Falto de compromiso social. Amoral. Sumiso. Obediente. Simpático ente recolector de normas vigentes dispuesto a aplicarlas a cualquier situación que lo requiera, sin saber, ni querer saber cuál es el efecto de su acción profesional, sin querer interferir en el sacrosanto e inmutable reino de las normas. Es el abogado que cree que la igualdad ante la ley es un hecho, que la ley es conocida por todos y que la norma está para ser cumplida aún cuando la solución sea injusta.
MATERIAS ELIMINADAS EN LA UBA
Sólo ese proyecto de profesionales zombies permite entender por qué se han cuasi eliminado en los programas de estudio las materias basales que hacen a la formación histórica, ideológica y a la calidad integral del producto universitario. Así, fueron transformadas en residuos materias fundamentales como Filosofía, Sociología, Historia, Historia del Derecho, Economía, Derecho Romano. Se las reemplazó por centenares de pequeños cursitos que pretendían integrar algún aspecto de la realidad. Nada más efectivo para que nada sea efectivo.
SOBRE ABOGADOS ANTI PATRIA Y ANTI PUEBLO
Los sectores populares y nuestra patria Argentina y Latinoamericana han sido saqueados en forma progresiva y sistemática desde mediados del siglo pasado por el imperio norteamericano y sus aliados corporativos económicos. El genocidio de la dictadura militar que comenzó en 1976, fue la antesala del genocidio económico que le sucedió en forma cruel e implacable. En el terreno jurídico, el plan de dominación de nuestra patria ha tenido como correlato la acción consecuente y directa de un nutrido grupo de “doctrinarios”, “profesores”, “jueces” y “decanos”, que han generado jurisprudencia, cursos de formación de grado, post grado y masters en cuanto terreno haya sido útil para el plan de expoliación. Hubo y hay aún materia gris siempre dispuesta para proyectar legislación depredadora. Esos son los abogados de la anti patria y del anti pueblo. Y no hay duda alguna sobre la caracterización. Se forman en universidades americanas o inglesas. Piensan como el invasor. Son leales a sus intereses. ¿O acaso no son abogados del cipayaje aquellos que dieron sustancia jurídica a todo el proceso de privatizaciones que fulminó al aparato estatal? ¿O ha sido ingenua la acción de los leguleyos que hicieron añicos décadas de construcción de derecho laboral y provisional? Teniendo en cuenta estos y otros argumentos, la Universidad de las Madres, la universidad popular, lanza hoy a la vida su carrera de abogacía.
OBJETIVOS DE LA CARERRA
En nuestros docentes, en nuestros estudiantes y en toda nuestra actividad académica, habrá en forma preexistente y expresa un compromiso nacional y social. Somos y seremos primero militantes del pueblo y de la patria en sus respectivos procesos de liberación y luego somos y seremos abogados, jueces, estudiantes, actuando en coherencia con ese compromiso. No es el rol el que hace a nuestra sustancia sino la que forja el rol. El modelo del “abogado mercenario” debe sustituirse por el del “abogado compromiso” y ese es un objetivo central de la carrera.

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso