
cada tanto
me pasa que me olvido las llaves
y sucede que nadie está en casa
en estas ocaciones
suele alterarse
la normalidad
y las cosas
adquieren cierta novedad
o al menos
otra perspectiva
inevitablemente me detengo
en los detalles que por pequeños
suelen pasar desapercibidos:
la puerta de madera del edificio
las marcas en el portero eléctrico
las baldosas de la vereda
y más aún
quedando tan fuera de contexto
como suspendido en el tiempo
me veo obligado
a esperar que llegue algún familiar
así es que salgo a caminar
y que me encuentro con una curiosidad
todavía más grande:
yo mismo
