martes, febrero 22, 2011



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en la práctica
se sube a las naves
y una vez conquistadas
las incinera
en la teoría
no le va mejor
incursiona en sus partículas
y las remezcla
formando Frankestains biscos
así es
como finalmente
se abre las puertas
al arte
que para su suerte
puede hacerse
con errores de tiempo, color y forma
. . . . . . .

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso