lunes, febrero 21, 2011

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Encontré dos pequeños trozos de papa que milagrosamente lograron escapar de una cocina en la cual el destino las hubiera convertido irremediablemente en puré. La primera papa me miraba esperanzada pues no encontró en mi rostro señal alguna de hambre, pero la segunda estaba nerviosa, y trató de persuadirme contándome las ventajas que me traería conservar dos papas en una misma maceta, que con el tiempo germinarían y a los dos meses tendría tres, a los cinco tendría cuatro y así hasta llegar a un gran número ¡ah, pícara!| -le interrumpí socarronamente- ¿me estáis tomando por tonto? ¡creéis que es la primera vez que veo un romance fugitivo entre dos papas?
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Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso