jueves, febrero 25, 2010

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nada como levantarse
a las tres menos cuarto
de la mañana
y prender la luz
hecho una bestia asesina
hastiado
con cierto exagerado mal humor
vistiendo talvez
un poco elegante y estirado slip
aturdido ligeramente
por la repentina luminosidad
con la cara entumecida
el aliento rancio
decidido a lanzar
una brutal cruzada
sin medir
consecuencia alguna
contra un ínfimo mosquito
que no es asqueroso
como la cucaracha
ni veloz como la mosca
y que ciertamente es incapaz
de frustar
de humillarnos ante otro
o ante uno mismo
que cuanto mucho su peor ataque
es una soportable picazòn pero
¿serìa igual
si el bicho en cuestión
manteniendo su voracidad
y temperamento
llegara a pesar o a medir
nuestra octava parte?
¿no cambiarían la cosas?
la actitud serìa otra. sin duda
en el trato mediaría
mucha màs precaución y diplomacia
el guerrero quizás
daría paso al sacerdote
y dentro nuestro
algo muy profundo
saldría con la fuerza de la vergüenza
y del amor propio
a buscar otra clase
de perfecto rival
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Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso