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me tocó estar
al lado de un gordo enorme
de olor rancio
pelo largo
musculosa
y ojotas negras
que en el entretiempo
casi me ahoga
porque se fumó
un porro detrás de otro
como si fueran
caramelos de chocolate
al ritmo de los tambores
y las trompetas
con las primeras notas
ya identificás si va a ser
un tema de Turf, Calamaro
o los Decadentes
los euroextranjeros
son el contraste perfecto:
azorados contemplan
el repentino silencio
de los tambores
y el canto de diez mil -talvez más-
que acompañan con palmas
a capella
es tu hinchada que te alienta
aunque ganes aunque pierdas
solo un platillo se queda marcando
el ritmo estructural
de una cumbia de Jambao
hasta que el trueno de los tambores
estalla en medio de la tarde
del sol y de los colores
con el vamos Boca Juniors
que tenés que ganar
y de la cabeza
la vuelta vamo a dar
y descontrolados
vamos a festejar...

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