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pedí permiso en el trabajo
para hacer un trámite personal
en cierta oficina del centro
no lo esperaba pero
no sólo me dieron la autorización
sinó que además me otorgaron
el resto del día libre
distendido y feliz por esto
después de haber realizado la gestión
camine disperso por la gran avenida
y me dispuse a almorzar
en una gran hamburguesería
vagaba en mis pensamientos
lejano de mi entorno más próximo
cuando oí una voz
que dirigía a mí
a menos de medio metro
una nena de unos once años
me repetió mecánicamente
la compra de leche para sus
hermanitos mientras me extendía
una fotocopia de un
lastimero Mickey Mouse
dije un seco "no"
y ante esta respuesta
me pidió
en voz todavía mas baja
que le comprara algo
porque tenía hambre
yo volví a mover
la cabeza negativamente
e incliné la mirada hacia abajo
sin soltar palabra alguna
una vez que se alejó
seguí con la mirada su trayecto
estaba por iniciar
la misma secuencia en otra mesa
cuando el custodio del lugar
la descubrió y procedió inmediatamente
a retirarla
en ese momento vibró el teléfono
y volviendome hacia la pantalla
reconocí el nombre de Florencia
bien, todo bien
lo hice en un rato
por suerte no había
mucha gente, vos todo bien?
mientras hablaba
se vió un hecho
de lo más memorable
la misma que hacía un rato
habían echado, ya desde afuera
y contra el vidrio
siguió mendigando
a una señora
que tomaba café
con varias medialunas
si bien en un principio
figió no verla
con el pasar de los minutos
y ante la insistencia de aquella
ésta comenzó a enojarse
ahora desde la distancia
se me ocurre
que una de las cosas
que más molestó a la señora
no fue el mero hecho
del insistente pedido
sinó porque practicamente
todo el local estaba observando
aquella situación
consciente de ser
el incómodo centro de atención
la señora se determinó
a girar el cuello hacia la mendiga
y con una severa mirada
y un duro gesto de mano le indicó
que no accedería en nada
la escena volvió
a la completa normalidad
Cristian Castro sonaba de fondo
yo seguía hablando por teléfono
cuando una conmoción
hizo que el establecimiento
se sobresaltara por completo
frente a la expresión desafiante
que lanzaba la niña
se vió el horor de la señora
de pie y semi paralizada
frente a aquel vidrio del local
que segundos antes había sido
vomitado voluntariamente
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jueves, agosto 06, 2009
Acerca de mí
Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso
