
Nos habìamos ido
quince dìas al mar
mi viejo y un tìo
quedaron a cargo
de la perra
cuando llegamos
la vimos contenta, radiante
recuerdo su pelo negro
brillando al reflejo
de la luz artificial
todavìa no abrìamos
los bolsos
no sacàbamos la ropa sucia
los bàrtulos del viaje
formamos
una improvisada ronda
en el living
que tàl los dìas
buenìsimos
no llovìo ni una vez
se quemaron bastante
sì, los sàbados jugamos
....................................a la pelota
y entonces la vì, señor
saliendo del cuarto de mi hermano
temblorosa
con inusual decisiòn
un fulgor desorbitado
se le dibujaba en los ojos
con la fuerza
de quien avanza
convencido en una guerra
trajinando por llegar
dificultosamente
adonde el deber
se lo señala
fue un misterioso
lenguaje natural
un poderoso instinto
que alguna vez perdimos
-o que quizàs nunca
llegamos a tener-
lo que la hizo venir
al medio del cìrculo
para caer fulminada
de un implacable
paro cardìaco
todos compartimos
la misma inquitante lectura:
que nos estuvo esperando
que ya tenìa quince años
y que algùn dìa esto tenìa que pasar
pero que ademàs
aùn en la brutalidad
de la experiencia
mafalda quiso brindarnos
una ùltima muestra
del perfecto amor
que aquel animal
nos tenìa
Guns and roses -So fine-
