jueves, diciembre 25, 2008

.
Stone Temple Pilots - Crackerman
.
.
QUÈ tema
.
.

.
.
.


siempre te interesò el budismo
al principio a mì tambien
pero como toda moda
con los años
se me fuè pasando

vos arrancaste
con el libro Sidarta
que yo mismo te prestè
despuès empezaste a frecuentar
los templos de Belgrano
y allì conociste la meditaciòn

el ser impulsivo
era una de tus caracteristicas
màs notables
por eso no me sorprendiò
cuando me propusiste
que te acompañara
a ese remoto paìs
con el dinero
que habìas obtenido
gracias la venta
de un departamento
familiar

acompañame Ricardo!
por la guita no te preocupes
yo te dije que sì
en parte porque estaba deshecho
por lo de Celeste
y porque no querìa laburar
recièn habìa terminado el secundario
y no sabìa bien què hacer

la fiesta de bienvenida
en nuestro honor
fue el principio del fìn:
le faltaste el respeto
a un alto funcionario real
y fuè èl mismo quien nos encarcelò

quedamos sin dinero ni documentos
en pleno Nepal
alejados de la tecnologìa
y tratando de encontar en vano
alguna embajada

¿y què decir de las largas noches
en ese oscuro centro de detenciòn?
yo esperaba que se presentara
alguien que hablara español o ingles
pero nadie lo hacìa

estaba desesperado
y vos todo el dìa meditando
tratando, me dijiste
de encontrar tu verdadero ser
yo puedo encontrarlo
en Almagro, te lo aseguro

jurarìa si lo pienso bien
que hasta lo planeaste

los guardias
me tomaron como su principal atracciòn
al llegar me quitaron la ropa
y me dieron ridìculas prendas
triangulares de un solo cuerpo
y unos insufribles
zapatos negros
con los cuales al avanzar
emitìa un ridìculo sonido de pandereta

ellos me tiraban muertos de risa
trozos de pan
y me obligaban a que baile
una danza que ellos mismos
me enseñaron la cual
-advertì- emulaba a los monos

por dìas lo que ùnico que comì
fueron càscaras
de una especie de melòn
pero a vos no te importaba
vos estabas abstraìdo
completamente
y si preguntaba algo
me respondìas con enigmas
sobre buda
sobre el excremento seco
o sobre el verdadero yo

yo me ponìa furioso
te empezaba a gritar
pero vos eras inconmobible

una madrugada de improviso
me despertaste con agitada alegrìa
y pude advertìr en tus ojos
un brillo que nunca antes
habìa visto

me hablabas con làgrimas
de felicidadad
sobre la dualidad
del cerezo
del dìa y la noche
y finalmente
del estado màs perfecto
entre el hombre y la mujer

a los siete dìas
estàbamos de nuevo en Buenos Aires
durante el viaje
no me animè a preguntarte nada
en parte por el odio
y tambièn por el miedo
que me provocaba
tu nueva expresiòn

nos despedimos en Ezeiza
con un seco apretòn de manos
y por cinco años
no supimos nada uno del otro

ahora te encuentro
y què distinto es todo
cruzaste a las corridas
por la avenida Santa Fe
sin mirar los autos
efusivo corpulento
parado sobre dos altìsimos tacos
y completamente travestido

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso