domingo, noviembre 09, 2008


cuando se hablaba de èl
lo que yo usualmente sentìa
era algo muy parecido
al odio y al desprecio

y es loco que recièn ahora
a raìz estos acontecimientos
que pasarè a detallar
me haya dado cuenta
de que en verdad
no tengo nada
en contra suyo

puede decirse que la etapa de
gloria en el fùtbol
para Andrès D'alessandro
fue su iniciaciòn en primera
como ìdolo de River Plate

mi condiciòn
de hincha de Boca primero
pero sobre todo
sus actitudes altaneras
esa forma tàn gallina
de pechito soberbio y matòn
en la que solìa manejarse
a cada partido
alimentaban los sentimientos
que antes describì

tambièn, no voy a negarlo
alentaban a esta aversiòn
los recurrentes suspiros
que despertaba en mis
pùberes compañeras de clase

pasados los años, la joven promesa
-asì era como se lo describìa
en los diarios-
fue transferida al fùtbol alemàn
donde tuvo una trayectoria
muy irregular y un desempeño
mas bien mediocre
y no sòlo allì
sino en los varios
demàs equipos
en los que jugò

y vos mirà como es el hombre
el fanatismo
o lo que sea
que para uno
en tanto hincha de Boca
era motivo de alegrìa
-de extraño pero innegable
regocijo-
saber que su carrera
no iba bien

ayer D`alessandro
jugò contra Boca en la bombonera
y, como era de esperarse
a cada pelota que tocò
le correspondìa una lluvia de insultos
y he aquì lo que
me ha movilizado:

en una pelota disputada
-el partido estaba muy caliente-
D`alessandro se agarrò a las puteadas
con un juvenil de Boca
y se viò bien claro
còmo èste le repetìa en la cara
SOS-UN-FANTASMA!
SOS-UN-FANTASMA!

y casi toda la cancha
se hizo eco de estas
terribles palabras

yo se que vièndolo en televisiòn
se hace dificil saber
què siente una persona
y que ademàs
los profesionales
estàn acostumbrados

talvez haya experimentado
una inexistente empatìa
con el jugador
pero creì notar
en su expresiòn
una triste mezcla de
dolor y sorpresa
por la curiosa exactitud
del agravio elegido

y aunque su equipo
en tàn importante partido
estaba ganando gracias a èl
a los cinco minutos
èl mismo pidiò el cambio
y se retirò silvado de la cancha

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso