Tántas veces
al ver estas situaciones
uno se vió tentado a pensar
que es sòlo un juego de a dos
que se realiza para cumplir
con ciertas reglas y roles
de comportamiento
que la naturaleza nos exige
en el milenario proceso
de la preservación
pero escuchar la confirmación
de esto en su máxima crudeza
no es algo de todos los días
ayer en el trabajo
un guachín de dieciséis años
-frecuentador de varios
boliches cumbieros
del gran Buenos Aires-
me estaba contando las trivialidades
de una noche de sábado
cuando interrumpió su relato
y, divertido,
realizó el siguiente comentario:
¿víste qué bueno que está
cuando en un baile
vos sabès que tu novia
no te va a dejar pelear
y entonces podès hacete el malo
con un tipo mucho más grande que vos?
martes, septiembre 23, 2008
Acerca de mí
Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso
