miércoles, mayo 28, 2008


Por una verdadera irrelevancia
una persona a la que veo
con cierta regularidad
me propinó un puñetazo
en la cabeza
mientras entre improperios
y desafiante, me invitó a pelear

en fin... yo no me considero
una persona cobarde
y se que puedo defenderme bien
pero ¿agarrarme a golpes por nada?

pasado el mal rato y después de
entendernos con palabras
aquél se terminó arrepintiendo
y me pidió sinceras disculpas

ahora, a la luz de los hechos
la tranquilidad de mi morada
me invita a hacer
una pequeña reflexión
no tan elegante como prudente:
¡hay cada pelotudo!

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso