sábado, febrero 09, 2008

Nota previa a abordar la contradicción


Sabido es que el nudo central de la filosofía marxista es la contradicción, y ese tema es justamente el que estoy empezando a resumir del libro de Alan Woods. También me encuentro que en los artículos acerca del peronismo de José Pablo Feimann la contradicción está muy latente y es -también- el eje principal de su estudio: peronismo y antiperonismo.
Feimann es peronista, él mismo lo dice y lo deja advertido en sus escritos, yo no me considero peronista sin embargo el enfoque que realiza como "radiografía" de la historia política argentina me parece que es de una claridad enorme. Peronismo y antiperonismo son máscaras -o si se quiere en términos freudianos "simbolos"- de una realidad política y social que la sociedad argentina aún no ha resuelto, y estas dos fuerzas (contradictorias) se pueden ver a lo largo de toda la historia (en Grecia, en Roma, en la Europa actual y los inmigrantes etc.)

Una cosa más, para poder entender esta realidad que toma la "máscara" de peronismo y antiperonismo en política, pero que obviamente es una realidad mucho más amplia que ésta y que la trasciende, quiero invitar a que se piense en otro ejemplo en el que esta contradicción se ve en la sociedad: Diego Maradona. A Diego o se lo ama o se lo odia, no hay término medio, no hay indiferencia, con él hay que tomar partido. Más allá de su genialidad como deportista -o mejor dicho impulsado por ser un genio del futbol en un país enfermantemente futbolero- Maradona habla, tiene voz, opina, putea, no se ajusta a los cánones del ser mediático "correcto" y -sin ser esto para nada revolucionario ni mucho menos, no es lo que quiero resaltar- termina produciendo rechazo o amor. Porque es villero (o alguna vez lo fué) y es un "negro" (y esto siempre lo va a ser y no se lo van a perdonar) y porque a fín de cuentas, es del pueblo. Y aceptar la existencia de que existe el pueblo*, implica la existencia de un antipueblo.

*O varios pueblos dentro de un gran pueblo pero formando una masa indiferenciada o clasista en lo concerniente a identidad política. Y en el caso de los pueblos originarios, el ejemplo boliviano es el mejor: la existencia de muchos pueblos no sólo es condicionada por una cuestión clasista (o sea su rol en la producción) sinó también cultural (dependiendo de la etnia que se provenga) pero aún en este caso, los diferentes pueblos originarios están encuadrados políticamente detrás de Evo Morales y tienen un enemigo común: la oligarquía cruceña pro imperialista. Esto mal que les pese a los seguidores posmodernos de las teorías contraculturales, que llegan a negar la existencia del pueblo, y a los que sin embargo si se les pregunta la intimidad de su identidad política llegan a decir "soy cualquier cosa menos peronista"...

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso