Hippismo y contraculturaEn la década 1960, los hippies declararon su implacable oposición al "sistema". Renunciaron al materialismo y la avaricia, rechazaron la censura y estandarización del macartismo y se proposieron crear un mundo nuevo basado en la libertad individual. Pero ¿qué sucedio con tan buenas intenciones? Cuarenta años después el "sistema" no parece haber cambiado mucho. En todo caso, el capitalismo consumista no sólo ha sobrevivido a varias décadas de rebeldía contracultural, sinó que ha salido fortalecido.
La contracultura lleva cuarenta años jugando a lo mismo, y obviamente no funciona. Los hippies expresaban su rechazo del consumismo de la sociedad estadounidense con collares largos, sandalias y zuecos Birkenstock y el Volkswagen Escarabajo. Pero a partir de 1980 esa misma generación -la del "amor universal y el poder de las flores"- protagonizó la reaparición del consumo conspicuo más flagrante de la historia de los Estados Unidos. Los hippies se hicieron yuppies. Y nada representó mejor la filosofía yuppie que la 4x4, coche que un locutor describió adecuadamente como "una comunidad particular con ruedas". Pero ¿cómo se
pasa del Volkswagen Escarabajo al Ford Explorer? Parece que no es tán dificil.En verdad no es que los hippies han claudicado (por mucho que pareciera). La explicación es más sencilla. Lo que sucede es que la ideología hippie y la yuppie es la misma. Nunca hubo un enfrentamiento entre la contracultura de la década de 1960 y la ideología del sistema capitalista. Aunque no hay duda de que en Estados Unidos se produjo un conflicto cultural entre los miembros de la contracultura y los partidarios de la tradición protestante, nunca se produjo una colisión entre los valores de la contracultura y los requisitos funcionales del sistema económico capitalista. Desde el momento en que nació, la contracultura siempre tubo un espíritu empresarial. Reflejaba la auténtica esencia del capitalismo. Los hippies se compraban el Volkwagen Escarabajo por una razón fundamental: para demostrar que rechazaban a la sociedad de masas. Los tres grandes fabricantes de coches de Detroit llevaban más de uina década soportando duras críticas por sacar al mercado vehículos deliveradamente obsoletos. Se les acusaba de renovar los modelos y diseños contínuamente, obligando al consumidor a cambiar de coche para estar a la altura del vecino. El coqueto pero inútil alerón pasó a encarnar lo peor del depravado coche consumista. Ante semejante panorama, Volkswagen abordó el mercado estadounidense con una pregunta muy sencilla: "¿Quieres demostrar a los demás que no formas parte del sistema? ¡Compra nuestro coche!"
Yuppismo
Cuando los hippies empezaron a procrear, descubrieron que el viejo Escarabajo no daba la talla. Lo malo era que no estaban dispuestos a comprar una ranchera familiar como la de sus padres. Habían tenido hijos, pero seguían considerándose unos inconformistas.
Y la 4x4 tenía precisamente esa "rebeldía chic" que buscaban. Su razgo más comercial era la versatilidad del todoterreno. Hasta el grupo de rock The Grateful Dead alababa su tracción a las cuatro ruedas. Es decir, todos estaban de acuerdo en lo esencial: el "sistema" obliga al individuo a avanzar en línea recta por el "carril de la humanidad", pero el rebelde no puede sentirse atado. El rebelde necesita su libertad. Tiene que saber que en cualquier momento puede desviarse y empezar a seguir su propio camino. Y, teniendo en cuenta esto, la 4x4 es perfecta. Comunica un mensaje muy contundente: "yo no soy un fracasado con hijos que vive en el suburbio. Mi vida es una aventura". Proclama que su dueño no es una pieza del engranaje.Denominador común de la contracultura punk y contracultura hippie: no ser parte de la masa
Se pueden establecer ciertas similitudes entre el movimiento punk y el hippie. Aun siendo que en apriencia una gran parte de la filosofía punk consistía en rechazar lo que habían defendido los hippies: Las crestas en vez del pelo largo, las botas en vez de las sandalias, las acción "contracultural" antes que el "paz y amor", la lectura punk del hippismo es que de este último no sólo no fué demasiado radical, sinó demasiado tibio. Ellos sí se habían vendido. Eran, como decía Kurt Cobain, unos "hippiócritas":
los hippies se habían hecho yuppies. Aparentemente el movimiento punk rechazaba casi todas las consignas procedentes de la contracultura hippie, sin embargo hubo una que igualmente se tragaron con anzuelo y todo. La idea que aguantó contra viento y marea fue la de la contracultura en sí. Pretendían hacer exactamente lo mismo que hicieron los hippies (usar la contracultura como herramienta para cambiar al mundo) con la diferencia de ellos iban a hacerlo "bien", es decir bajo otro modus operandi. Pero la bandera de la búsqueda por diferenciarse de la masa, el individualismo a ultranza tán viceralmente común al capitalismo sigue siendo característica de los dos movimientos. Esto no sería tan importante si sólo afectara al mundo de la música. Por desgracia, la idea de la contracultura está tan incrustada en nuestro concepto del mundo que influye poderosamente en nuestra vida social y política. Además, se ha convertido en el modelo conceptual de toda la política contestataria contemporanea. De hecho, ha sustituído casi por completo al socialismo como base del pensamiento político progresista.
