miércoles, noviembre 07, 2007

ejemplos de relaciones cualitativo-cuantitativas: el agua (en construcciòn)


Hegel inventó la línea nodal de relaciones de medida, en la cual pequeños cambios cuantitativos en un momento dado dan lugar a un salto cualitativo. A menudo se utiliza el ejemplo del agua, que hierve a 100 C en condiciones normales de presión atmosférica. A medida que la temperatura se acerca al punto de ebullición, el incremento de calor no provoca inmediatamente que las moléculas de agua se separen. Hasta que no llega al punto de ebullición, el agua mantiene su volumen. Sigue siendo agua, debido a la atracción que las moléculas ejercen unas sobre otras. Sin embargo, el cambio constante de temperatura tiene como efecto un aumento en la velocidad de las moléculas. El volumen entre los átomos aumenta gradualmente, hasta el punto en que la fuerza de atracción es insuficiente para mantener juntas las moléculas. Precisamente a 100 C, cualquier incremento en la energía calórica hará que las moléculas se separen, produciendo vapor.
El mismo proceso tambièn se puede ver al revés. Cuando el agua se enfría desde 100 C a 0 C, no se congela gradualmente, convirtiéndose en una gelatina y luego en un sólido. El movimiento de los átomos se ralentiza gradualmente en la medida en que disminuye la energía calórica hasta que, a 0 C, se llega a un punto crítico, en el cual las moléculas se organizan de acuerdo con cierto modelo, es decir, el hielo. Todo el mundo puede comprender la diferencia cualitativa entre un sólido y un líquido. El agua se puede utilizar para determinados fines, como lavar o saciar la sed, para los cuales el hielo no sirve. Técnicamente hablando, la diferencia es que, en un sólido, los átomos están organizados en un orden cristalino. No tienen una posición azarosa a grandes distancias, es decir, que la posición de los átomos en un lado del cristal está determinado por los átomos en el otro lado. Por eso podemos mover la mano libremente a través del agua mientras que el hielo es rígido y ofrece resistencia. De esta manera, estamos describiendo un cambio cualitativo, un cambio de estado, que surge de una acumulación de cambios cuantitativos.
Una molécula de agua es una cuestión relativamente sencilla: un átomo de oxígeno unido a dos átomos de hidrógeno gobernados por ecuaciones de física atómica bien comprendidas. Sin embargo, cuando combinamos un gran número de moléculas, adquieren propiedades que ninguna de ellas tienen aisladamente: liquidez . Este tipo de propiedad no está implícita en las ecuaciones. En el lenguaje de la complejidad, liquidez es un fenómeno "emergente".
"Por ejemplo, si enfriamos estas moléculas líquidas de agua un poco, a 0 C dejarán de dar volteretas azarosas de una forma repentina. Por el contrario, experimentarán una ‘transición de fase', encerrándose en una formación cristalina ordenada llamada hielo. Si vamos al sentido contrario, calentando el líquido, las mismas moléculas de agua volteantes repentinamente se separarán, experimentando una transición de fase al convertirse en vapor. Ninguna de las dos transiciones de fase tendría significación en el caso de una molécula aislada".
La frase "transición de fase" no es ni más ni menos que un salto cualitativo. Se pueden observar procesos similares en fenómenos tan variados como el tiempo, las moléculas de ADN y en la propia mente. Esta propiedad de liquidez es bien conocida en base a nuestra experiencia diaria.

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso