
Cantidad y calidad
La ley de la transformación de la cantidad en calidad tiene una gama de aplicaciones extremadamente amplia, desde las partículas más pequeñas de la materia a nivel subatómico hasta los mayores fenómenos conocidos por el hombre. Se puede ver en todo tipo de manifestaciones y en muchos niveles diferentes. Esta importante ley aun no ha recibido el reconocimiento que se merece, a pesar de que nos salga al paso a cada momento: Los griegos megarenses ya conocían la ley de la transformación de la cantidad en calidad, que utilizaban para demostrar ciertas paradojas, a veces en forma de chistes. Por ejemplo, el de la "cabeza calva" y el del "montón de granos": ¿un pelo menos significa que estés calvo, o un grano de trigo hace un montón? La respuesta es no. ¿Y uno más? La respuesta sigue siendo no. Entonces seguimos repitiendo la pregunta hasta que tenemos una cabeza calva y un montón de granos de trigo. Nos enfrentamos a la contradicción de que pequeños cambios individuales que son incapaces de provocar un cambio cualitativo, en un punto determinado provocan precisamente eso: que la cantidad se transforme en calidad.
La idea de que, bajo ciertas condiciones, incluso pequeñas cosas pueden provocar grandes cambios, encuentra su expresión en todo tipo de dichos populares y proverbios. Por ejemplo: "la gota que colma el vaso", "tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió", y muchos otros. La ley de la transformación de la cantidad en calidad ha penetrado de muchas maneras en la consciencia popular, tal y como Trotsky planteó ingeniosamente:
"Todo individuo es dialéctico en uno u otro sentido, en la mayor parte de los casos, inconscientemente. Una ama de casa sabe que cierta cantidad de sal condimenta agradablemente la sopa, pero que una cantidad mayor hace incomible la sopa (calidad) En consecuencia, una campesina ignorante se guía al hacer la sopa, por la ley hegeliana de la transformación de la cantidad en calidad. Podrían citarse infinita cantidad de ejemplos obtenidos de la vida diaria. Hasta los animales, llegan a sus conclusiones prácticas basándose no solamente en el silogismo aristotélico sino también en la dialéctica de Hegel.
Así, el zorro sabe que hay aves y cuadrúpedos gustosos y nutritivos. Al acechar a una liebre, a un conejo o a una gallina, el zorro se hace esta reflexión: esta criatura pertenece al tipo nutritivo y gustoso, y salta sobre la presa. Tenemos aquí un silogismo completo, aunque podemos suponer que el zorro no leyó nunca a Aristóteles. Cuando el mismo zorro, sin embargo, encuentra al primer animal que lo excede en tamaño, un lobo, por ejemplo, extrae rápidamente la conclusión de que la cantidad se transforma en calidad y procede a huir. Evidentemente, las patas del zorro están equipadas con tendencias hegelianas, aunque no conscientes. Todo esto demuestra, dicho sea de paso, que nuestros métodos de pensamiento, tanto la lógica formal como la dialéctica, no son construcciones arbitrarias de nuestra razón sino más bien, expresiones de las verdaderas interrelaciones que existen en la naturaleza misma. En este sentido, el universo entero está saturado de dialéctica ‘inconsciente'. Pero la naturaleza no se detuvo allí. Se produjo un no pequeño desarrollo antes de que las relaciones internas de la naturaleza pasaran al lenguaje de la conciencia de zorros y hombres, y que el hombre llegara a ser capaz de generalizar esas formas de conciencia transformándolas en categorías lógicas (dialécticas), creando así la posibilidad de conocer más profundamente el mundo que nos rodea"DIALÉCTICA DE LA NATURALEZA (ENGELS)

(nota: las notas con números entre paréntesis fueron añadidas por mí para facilitar el entendimiento del texto)
I_Ley de transformación de la cantidad en cualidad y veceversa. Podemos expresarla para nuestro objeto en el sentido de que la naturaleza -de un modo que se mantiene en cada caso particular- los cambios cualitativos sólo pueden realizarse por agregados cuantitativos o por sustracción cuantitativa de materia o de movimiento (la llamada energia)
Todas las diferencias cualitativas en la naturaleza se basan, o bien en una composición química diferente, o en diferentes cantidades o formas de movimiento (energía) o, lo que casi siempre es el caso, en ambas. Es por lo tanto imposible cambiar la cualidad de un cuerpo sin aportarle o quitarle materia o movimiento, es decir, sin producir un cambio cuantitativo del cuerpo correspondiente. En esta forma, el misterioso principio hegeliano aparece no sólo enteramente racional sino también bastante evidente.
Cantidad y cualidad:

Dos átomos de oxigeno forman una molécula de oxígeno, tres átomos de oxígeno forman una molécula de ozono
No creemos que haga falta pararse a señalar los diferentes estados alotrópicos(1), o de agregación de los cuerpos, que al no depender de una distinta agrupación molecular, son determinados por las cantidades mayores o menores de movimiento añadidas al cuerpo correspondiente
(1)Alotropía: Se dice que un elemento químico presenta alotropía cuando posee una o varias de las propiedades siguientes:
A_Puede formar moléculas con diferente número de átomos. Este es el caso del oxígeno que puede encontrarse en forma de O2 (oxígeno) u O3 (ozono).
B_ Puede formar moléculas con propiedades físicas distintas. Este es el caso del fósforo (fósforo rojo y fósforo blanco) o el carbono (grafito y diamante).Se dice que una sustancia es alotrópica cuando sus moléculas o átomos están dispuestos en formas diferentes constituyendo sustancias con propiedades distintas. Es decir, dos atómos de oxigeno forman una molécula de oxígeno y tres átomos de oxígeno forman una molécula de ozono, aquí una adición cuantitativa (un átomo más de oxígeno) deviene en un cambio cualitativo (ozono)
