
La Escuela de las Américas -ahora llamado el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica- fue establecida en Panamá en 1946, y luego trasladada a Fort Benning, Georgia en 1984. El presidente de Panamá, Jorge Illueca, la describió como "una base para la desestabilización en América Latina," y uno de los principales diarios panameños la apodó "La Escuela de Asesinos." La historia apoya estas acusaciones:
Cientos de miles de latinoamericanos han sido torturados, violados, asesinados, desaparecidos, masacrados y obligados a refugiarse por soldados y oficiales entrenados en esa Escuela. Los egresados de esta institución norteamericana persiguieron a los educadores, organizadores de sindicatos, trabajadores religiosos, líderes estudiantiles,,
y a los pobres y campesinos que luchaban por los derechos de los damnificados. A pesar de la supuesta prédica por los derechos humanos y la democracia, los entrenadores militares estadounidenses no creían realmente en estos ideales. El coronel José Feliciano, el comandante de la Escuela, exhibía en su oficina una carta de 1991 enviada por el general Augusto Pinochet el ex-dictador chileno que se convirtió en un modelo para la represión cruel, junto a una espada que también fue regalada por él. A lo largo de sus mas de sesenta años de existencia, la Escuela de las Américas ha entrenado a más de 61.000 soldados latinoamericanos en cursos como técnicas de combate, tácticas de comando, inteligencia militar, y técnicas de tortura. Estos graduados han dejado un largo rastro de sangre y sufrimiento en los países donde han regresado.Si la Escuela de las Américas decidiera celebrar una reunión de ex-alumnos, reuniría algunos de los más infámes e indeseables matones y malhechores del hemisferio. Entre los graduados de la Escuela se encuentran el sangriento general Manuel Noriega, ex-presidente de Panamá, que ahora se encuentra en una prisión federal de los EE.UU. por estar involucrado con el narcotráfico; el general Hugo Banzer,
brutal dictador de Bolivia (1971-1978) que en 1988 fue admitido al salón de la fama de la Escuela de las Américas; Roberto d'Aubuisson, líder de un escuadrón de la muerte; el general Héctor Gramajo, exministro de defensa de Guatemala, y arquitecto de políticas militares genocidas en la década de 1980; Leopoldo Galtieri, ex-líder de junta argentino, que supervisó los últimos dos años de la "guerra sucia" de ese país, en los cuales fueron torturados y asesinados 30.000 personas.Entender el rol que jugó una institución como la Escuela de las Americas (junto claro, con las burguesías y oligarquías nacionales) es importantísimo para comprender el pasado, el presente y para poder plantearse mínimamente un proyecto regional a futuro.
