lunes, abril 13, 2009

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salió a caminar por la avenida
tenía un par de pesos en el bolsillo
y al pasar por la veterinaria
vió unas hermosísimas ratas

al llegar a la casa
las colocó alegre
dentro de una jaula de vidrio
con agua y alimento

se inclinó de nuevo a contemplarlas
y se felicitó internamente
por la magnifica adquisición

así pasaron semanas enteras.
En el trabajo, el sólo pensarlas
le producía una creciente
sensación de felicidad

finalmente una noche
se dispuso a escribir
una breve nota a sus familiares
abrió la puerta de la pequeña prisión
y despuès de haberse convertido
en una de ellas

huyó para siempre
a travéz de la ventana
.
.
.

Esto no es una elegía, ni es un romance ni un verso